¿Te acuerdas cuando me juraste quererme toda la vida?
Miré el reloj del móvil. Eran las 20:27. Te dije que me tenia que ir. Te quedaste decepcionado, parecía que quisieras quedarte conmigo toda la vida. Sugeriste acompañarme, aunque lo ibas a hacer de todas maneras. El trayecto lo pasé junto a ti, cogida de tu mano. Me sentía protegida, arropada pero sobretodo querida y amada.
Al llegar, no querías soltarme la mano. Sinceramente, yo tampoco, pero me tenia que marchar. Me diste un beso. Yo te lo devolví. Me miraste y yo te devolví la mirada. Todas las estrellas del firmamento se reflejaban en tus ojos. En tus grandes ojos color Coca-Cola. Tan cerca los tenía que los podía saborear. Ya era la hora de mi despedida. Me tenía que ir. Te volví a besar. Me volviste a besar. Te abracé y te dije: No te alejes de mí nunca, sin ti no seria nada. Nada de lo que es tendría sentido si no lo comparto contigo, nada de nada seria lo que es sin tu mirada, sin tus abrazos, sin tus besos. Sin ti.
-Adiós, debes irte.
-No quiero, no puedo.
-Es la hora mi vida.
-Te amo.
-No más que yo.
-Eres mi vida.
-Que descanses mi amor.
-Soñaré contigo mi vida.
-Yo lo hago aunque tú no me lo pidas.
-Te adoro.
Me fui.


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