martes, mayo 31

Remember.

Esclava de mis palabras
dueña de mi silencio.
Amante de tu mirada
perdida en el infierno.
En el infierno de tus palabras
En el infierno de tus besos
En el infierno del que un dia me dejaste
En el que todavía no has vuelto.
Por decidir que te quería
Estoy aquí encerrada.
Por pensar que me querías
Bajo llave.
Mi corazón.
Sigo aquí amargada.
Y pensar que una vez me dijiste que me amabas
Y pensar que en un pasado compartíamos el futuro
Y pensar la de veces que escribía para ti
Y pensar la de veces que me pasaba pensando en ti.
[...]
Pero la vida me ha enseñado
a aprender de mis errores.
Del error que cometí haciéndome ilusiones.
Demostrándote todo lo que sentía
todo por lo que vivía
todo, todo, todo
todo por lo que moría.
Recuerda, y nunca olvides la lección:
No digas todo lo que sientes
ya que se puede provocar una inversión.
Esclavo de tus palabras
dueño de tu corazón.

sábado, mayo 21

Uno mas uno no siempre sumas dos.

Tocan la puerta.
¿Serás tú?- me pregunto.
Bajo a toda prisa hacia la puerta
Digo la típica frase de ¿quién es? pero nadie responde. Sin dudarlo la abro, pero no veo a nadie. Pienso en los chiquillos que se ponen a tocar los timbres para depués salir corriendo y me rio, pero por dentro lloro. Me hice malas ilusiones, falsas esperanzas. En el momento en el que iba a  abrir la puerta solamente pensaba en ti. Pensaba que ibas a estar detrás del umbral esperando a que abriese con un gran ramo de flores, o una carta, o simplemente con un abrazo. Pero no. No había nadie. 
Cerré la puerta y subí las escaleras hacia mi cuarto, para asomarme a la ventana recordando los momentos más felices de mi vida. Y de casualidad, en todos aparecías tú. Entonces decidí dejar de pensar en esos momentos y me concentré en cerrar los ojos para que las mareas de los sueños me llevaran a la costa de una isla desierta. 
[...]
Volvieron a tocar la puerta. Esta vez pensé más en los chiquillos que en ti. Bajé de nuevo por las escaleras, con cara de sueño y el pelo enredado. Con una camiseta que una vez te dejaste, de color azul oscuro. Cogí el picaporte para girarlo y abrí la puerta lentamente. Creí por un momento que me había muerto, ya que un ángel, vestido de vaqueros y playeras, se había interpuesto en frente de el portal. Me dedicó un "hola, ¿que tal?" y yo me quedé en blanco, no sabía que decirle a tal aparición. La final acerté a decir: 
-¿Qué haces aquí?
-Venía a verte. -Me dijo
-Pues vienes en el momento más inoportuno.
-Ya, pero es cuando quería verte. Queria ver como eras recién levantada, y veo que eres igualemente preciosa.
-Eres un poco pelota ¿no?- le dije riéndome tímidamente.
-No lo soy. -Me dijo con un tono sincero.
-Sé que no lo eres. Pero no tienes razón. -Dije.
-Eres una persona muy humilde.
-Bueno, ¿quieres pasar?- Le invité
-Emm, vale. -Dijo en ligero tono de timidez.
-Entra, mi casa es tu casa.

Subimos los dos hacia la cocina para tomar algo y ahí entablamos una ligera conversación, que cuando terminó nos dirigimos hacia la terraza.
Miré el reloj.
-¡Dios! Ya son las nueve y media pasadas.
-Se me ha ido volando.
-Y a mí.
-Supongo que si me quedo contigo para siempre, una vida se me hará poco.
-Vivirías la mia.
-No. La viviremos juntos.
-¿Estás planeando vivir conmigo? o, ¿Me estás proponiendo que vivamos juntos?
-Las tres cosas.
-¿Tres?
-Sí.
-¿Cuál es la tercera opción?
-Compartir nuestras vidas para que tengamos tiempo suficiente para vivirla los dos. 
-¿A qué te refieres con eso?
-Pues, a casarnos, vivir, trabajar, soñar, viajar, y sobre todo amarnos hasta el fin de nuestros días. Eso es lo que quiero hacer el resto de mi vida. ¿Y tú?
Empezé a llorar.
-¿Por qué lloras? -Me preguntaste muy preocupado.
-Porque hace un momento estaba dormida, pensando en ti, tocaste en mi puerta, y te invité a entrar. Tomamos algo, y hablamos, y de repente me dices todo lo que he soñado que me decías. Y no sé si me voy a despertar y todo esto se va a acabar, no quiero que se acabe, quiero seguir contigo, aquí, hablando, abrazandonos, besándonos, y diciendo todo lo que sentimos. No quiero que este momento se acabe, porque no quiero que esto sea un sueño. No quiero que desaparezcas por el simple hecho de abrir los ojos. Te quiero.
Lloraste, me abrazaste y me dijiste al oído unas palabras que nunca olvidaré.
-Te amo, y que sepas que sueño contigo todas las noches, me asomo a la ventana para recordarte. Miro a la luna todas las noches para decirle que tú eres más hermosa que todas sus estrellas unidas. Que eres mi vida, y que gracias a tu recuerdo sigo existiendo.
De repente, nos besámos, y fue como si nos fusionásemos en un mismo ser. Eramos la suma de 1+1 pero el resultado era distino. Éramos, somos y siempre seremos uno.
Con esto he aprendido que uno más uno no siempre son dos.

jueves, mayo 19

Nunca hay un siempre.

Ya se acabó.
Y ahora sé que te arrepientes, ya no me tienes, ya no tienes nada a qué amar.
Te daría miles de oportunidades porque te amo, pero también sé que no vas a
arreglar las cosas que una vez rompiste, me dejaste con los trozos y te llevaste
el pegamento.
Pues ahora me faltas tú, pero intentaré olvidarte, usaré todos los medios
posibles que no te quepa duda.
Eso lo tengo muy claro.

Atentamente, nunca tuya.
El libro de mi vida se va cerrando lentamente mientras tu quemas páginas en las hogueras del olvido. Ya todo ha terminado. Todo por lo que valía la pena luchar ya no es nada, solo simple ceniza de recuerdos, de sueños olvidados, de amores que quedan dormidos para siempre y no despertarán jamás.
Desgraciadamente para mí, yo no te he olvidado, pero tu de mí lo hiciste hace tiempo. No sentías nada y aún así me seguiste hiriendo con un amor falso, lleno de mentiras y engaños, lleno de melancolía y tristeza. 
Ya no me queda nada.
El simple recuerdo de tu mirada me hunde en mi propia miseria, la que un día creí que nuestro amor sería para siempre. Me equivocaba. Me engañabas. Me utilizabas. Era frágil e inocente. Y me engatusabas con cualquier cosa, un beso, una carta, un poema. Cualquier bobería bastaba para hacerme caer en la tentación de tus palabras. 
Sinceramente, me lo esperaba, pero pensaba que tardaría en llegar el momento en el que la paz en mi vida acabaría, en el que los momentos perfectos se quedaban atrás. 
Me siento mal, por pensar que soy una ilusa, nunca me sentiré bien ya que el sufrimiento es duro y la herida es muy profunda, no basta con unos puntos, ni con cirugía, ni con otra operación que se le parezca. Simplemente basta con que tú vuelvas a ser el mismo, la misma persona de la que me enamoré. Que atrases el tiempo y cambies todo lo que hiciste mal. Yo te perdonaré como siempre lo he hecho. Porque me conoces y te conozco, sé como eres, y sé como tratas a las personas que amas. Y si el caso es que no me amas, no dejes que te dé mas oportunidades, porque me harás sufrir a mi. 

Aunque no te lo creas...

Porque me he dado cuenta de que cometimos un error al separarnos, al no hablarnos, al "odiarnos" por lo que sentíamos el uno hacia el otro. Por pensar que ´tu a mi me odiabas y por pensar que yo a ti te odiaba. Por pensar que me dabas asco cuando lo que realmente me dabas era todo menos eso. Por decir cosas a la gente como: "Ya lo olvidé" o "En mi vida vuelvo a estar con ese" o cosas por el estilo.
Nos equivocamos.Tanto tú como yo. Los dos lo sabemos. No por que se note, sino porque nos conocemos. Porque una vez compartimos una vida repleta de abrazos, caricias, besos, "te amo´s" etc.
No quiero que desaparezcas, no quiero para nada que eso ocurra. Tampoco quiero que no escuches a tu corazón, porque te está reteniendo a hacer cosas que desearía con todas sus fuerzas hacer y que no lo hace por el "Qué dirán".
En resumidas cuentas.
Te quiero en mi vida una vez más y quiero que todo vuelva a ser tan igual como antes.

sábado, mayo 14

Lo más bonito.

Ella. Mi mejor amiga, mi HERMANA. Mi vida entera♥

Imposible?

- Te adoro
- Yo mas
- Imposible
- Todo es posible
- Pero que tu lo hagas más, es posiblemente improbable
- Pero es posible todo lo improbable
- Todo lo improbable puede ser imposible, porque no es probable que sea posible.
- ....

sábado, mayo 7

Te quiero.

Un día me preguntaste:
-¿Por qué  yo?
Me quedé dudando, porque no sabia muy bien a lo que te referías hasta que acerté a decirte:
-Porque fuiste la única persona que me veía cuando era invisible,
la que me enseñó a ver más allá de lo infinito,
la que me enseñó a hablar con la mirada...


Te quedaste pensativa, y me abrazaste. Sabía que sentías algo parecido. 
Nunca pensé que tú fueses a llegar a ser eso que tanto deseé tener: mi hermana, mi mejor amiga.

miércoles, mayo 4

Cosas insignificantes, pero MUY importantes.

Estaba en el insti dando una vuelta por el pasillo con mi mejor amiga, esa que comparte lo bueno y lo malo, la que te ayuda, la que te hace reír... Y de repente le dije:
-Oye, ¿crees que el pelo es importante?
A lo que ella contestó;
-Claro, sin pelo bff mi cabeza sería una auténtica bolita de billar jajaja.
-Pues si crees que es tan importante, ¿por qué ese chico de ahí no tiene?
Ella miró a todos lados sin saber a quien me refería, y yo le dije:
-Ese de ahí, el de la camiseta amarilla, el de gafas, el alto y moreno.
Ella impactada me dijo:
-Pero... Ese no es tu...

lunes, mayo 2

Tu recuerdo me hace daño (1º parte)

Hoy te ví. Me fijé en tu chaqueta. Era azul y negra, con rayas, y un número que no recuerdo justo encima del hombro derecho. Te miré pero no me miraste, no creo que supieras que lo estubiera haciendo. Miraba más allá de lo que los ojos pueden ver, más allá de las cosas reales. Estaba en mi mundo. Totalmente ennortada. Casi en la inopia. Incluso, más allá de ella. De repente, alguién me llamó. Y me tocaron en el hombro varias veces intentado "despertarme"... Era una persona un tanto conocida. Alguien con la que habia compartido algo, pero no mucho. Algo casi insignificante. Ah! Claro, era ese chico que me dijo una vez que yo le gustaba. Mmm... ¿Cómo se llamaba? Bueno, creo que ahora eso no importa en absoluto.
[...] Mientras hablaba con él, tu recuerdo seguía conmigo. No le presté absoluta atención a mi compañero pero creo que lo único que decía o más bien hacía era tartamudear y decir cosas sin sentido. Así que seguí pensando en tí. Entonces, tu olor me llegó, pasaste justo al lado mío, creí que me habia muerto porque estaba en el cielo. Noté que tú también me habías olido, llevaba mi colonia favorita. Y sin querer, cerraste los ojos...